sábado, 20 de noviembre de 2010

CONFESIÓN JUDICIAL

Casi todos mis compañeros de profesión recordarán que lo que ahora se llama en el proceso civil prueba de interrogatorio de las partes, antes se llamaba prueba de confesión judicial. Así las cosas, cada una de las preguntas que se formulaban a la parte contraria comenzaban por las palabras "confiese ser cierto que... ", lo cual chocaba bastante a los interrogados.

 Pues bien os traigo hoy una anécdota de un procedimiento de divorcio que he sacado del baúl de los recuerdos, de cuando estaba yo en los inicios de mi aventura profesional ejerciendo en Salamanca. Resulta que el "confesante" era una persona bastante vehémente y cuando le formula el oficial del juzgado la priemera pregunta, le dice: "Confiese ser cierto que la convivencia matrimonial con su esposa,..., se ha deteriorado hasta el punto de ser imposible continuar compartiendo la vivienda familiar", el personaje contesta entre sorprendido e indignado: "QUE NO SE CONFESÓ NI PARA HACER LA PRIMERA COMUNIÓN, EN EL FRANQUISMO, CUANTO MÁS AHORA EN DEMOCRACIA...".

Me quedé estupefacto ante la falta de respeto que el interrogado mostraba ante el juzgado, pero no os penséis que la oficial que transcribía la declaración se sintíó excesivamente ofendida ó llamo al juez para que a su vez llamara al orden al sujeto. Todo lo contrario la declaración siguió más o menos normalmente y en el mismo tono. 

La respuesta a la quinta pregunta fue la bomba; le preguntan por el importe de su pensión y responde: "Que es cierto que recibe una pensión por enfermedad de la seguridad social, de la cual me cuesta la comida del mediodía mil pesetas en un bar, ya que el desyuno y la cena la hago en mi casa, YO FUMO, YO BEBO, Y TENGO APETENCIA SEXUAL, LAS CUALES CUANDO LAS QUIERO SATISFACER LAS TENGO QUE PAGAR, YA QUE A LOS 16 AÑOS ENCONTRÉ POR PRIMERA VEZ UNA MÁQUINA DE DAR LECHE Y DESDE ENTONCES NO SUELO ORDEÑARME CON LA MANO".

Aparte de irrespetuoso y soez, también era mentiroso ya que estaba forrado de millones. Ahora, el ingenio no se le puede negar, tanto en sus declaraciones como en su actos, puesto que cuando llegó el momento de pagar las costas (al menos el juez le castigo económicamente), mandó a nuestro despacho al mensajero de Seur con dos sacas enormes de pesetas sueltas. Las famosas rubias volvieron por donde entraron ya que no se las recogimos al pobre mensajero que tuvo que cargar con ellas de vuelta.

Como es difícíl de creer los que os he contado, os pongo el documento que lo acreditan.

viernes, 29 de octubre de 2010

INJURIAS INGENIOSAS


Las relaciones familiares son protagonistas continuas en el ámbito judicial. No sólo en la jurisdicción civil (divorcio, alimentos, herencias…), sino también desde hace algún tiempo en la jurisdicción penal por el mayor castigo que se ha dispuesto para los delitos o faltas que se producen en el ámbito familiar (violencia de género), pasando incluso de falta a delito determinados tipos como las amenazas leves y las lesiones que no requieren tratamiento médico ó quirúrgico.


Sin embargo un tipo que no ha pasado de falta a delito, aunque si se ha incrementado su penalidad como falta, es el tipo penal de injurias leves en el ámbito familiar. No sé porqué razón no ha seguido el mismo camino que las amenazas y las lesiones, pero tal vez sea por reconocer la originalidad de algunas de esas expresiones injuriosas que los maridos cornudos profieren contra sus esposas cuando éstas son descubiertas con las manos en la masa, como la que recoge la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 31 de enero de 1992: “puta, zorra, que no tienes bastante con lo de un perro, necesitas el cipote de un caballo…”

lunes, 25 de octubre de 2010

¿CLIENTE Ó CONTRARIO?

A veces en los juicios tienes en contra hasta tus propios clientes.

Resulta que estando con el cliente a la espera de entrar a un juicio penal llegaba la hora señalada para el comienzo y nuestro testigo no aparecía. Le llamamos al teléfono varias veces pero no contestaba . Así que le digo al cliente que se vaya olvidando de uno de los testimonios que podíamos utilizar en su defensa.

Empieza el juicio y durante el interrogatorio de mi cliente le suena el teléfono hasta tres veces consecutivas y porque la juez ya la última le dijo que lo apagara.

Llega la hora de la declaración de nuestro testigo. La agente le llama a viva voz pero no aparece. Ante la falta de comparecencia pido la suspensión del juicio ya que era una prueba que había sido admitida previamente y el testigo había sido citado judicialmente. Por supuesto la juez y el fiscal se niegan a suspender. Hago constar mi protesta formalmente, pero con eso me quedo.

Termina el juicio y al salir me encuentro al testigo en la puerta. ¡No me lo puedo creer¡. Me dice que ha estado en las oficinas del juzgado esperándonos, que ha preguntado a los funcionarios y no le han sabido indicar. Que nos ha estado llamando y no le hemos cogido el teléfono.

Miro a mi cliente y me dice que si , ¡que era quien llamaba durante el juicio¡.

Entro a la sala de nuevo y le explico la situación a la juez, que el testigo está fuera y lo que le ha pasado. No quiere saber nada del tema, ya ha pasado página y está leyendo los autos del siguiente juicio. Hasta tres veces le insisto pero nada no quiere tomarle declaración al testigo, dice que el juicio ya ha terminado y que el testigo no ha comparecido cuando ha sido llamado.

Hubiera sido tan fácil que mi cliente durante el juicio me hubiera hecho la más mínima indicación de que quien le llamaba era el testigo para que yo lo hubiera hecho saber al juez cuando fue llamado, pero a veces, como he dicho al principio, no solo nos ayudan los clientes sino tienen comportamientos contrarios a sus intereses.

Por supuesto mi cliente fue condenado y el recurso de apelación que formulé contra la sentencia contando la película, no sirvió para nada.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Las injusticias de la justicia gratuita


Como todo el mundo sabe "la Justicia" es el hermano pobre de la Administración. Pues bien dentro del ámbito de la justicia la hija pobre del hermano pobre es la justicia gratuita.

Hay muchas cosas que mejorar en la justicia gratuita que dan lugar a grandes injusticias, os voy a contar un caso tremendo.

En un asunto de maltrato familiar asistí por turno de oficio a una señora que denunciaba a su marido por maltrato familiar, a la vez que me encomendaba la tramitación del divorcio también de oficio. A mi clienta le concedieron la justicia gratuita, la verdad es que no tenía recursos económicos y los que había tenido hasta el momento los generaba su marido quien a partir del momento de la separación no le daba ni un céntimo.

Por contra su marido encomendó su defensa a una abogada elegida libremente y por tanto a la que tenía que abonar sus correspondientes honorarios.

Avanzados ya los procesos penales y civiles que se habían incoado el señor falleció y la abogada de éste reclamó a mi clienta los honorarios por la defensa de su cónyuge, por ser aquella su heredera legal. Mi clienta me preguntó si tenía obligación de pagarle y no se me ocurrió ninguna alternativa legal que me permitiera decirle que no.

Así que ahí estaba la señora con una deuda de 5.000 euros, sin recursos económicos y con una vivienda hipotecada, la cual se la iban a embargar si no pagaba la minuta de mi compañera. Eso si el Estado le había reconocido su derecho a la asistencia jurídica gratuita.

Ante tal situación la injusticias se me acumulaban, ya que mientras mi compañera cobraba una buena minuta de mi clienta a través de una ampliación de la hipoteca que tuvo que solicitar, yo percibía del Estado por el mismo trabajo 460 euros.



miércoles, 16 de diciembre de 2009

Las víctimas olvidadas


Estando a la espera para entrar en un juicio de un supuesto maltrato familiar, cada una de las partes nos colocamos en una esquina del escaso pasillo existente, tan escaso que el niño que está con su madre no puede evitar ver a su padre.

En un momento dado el niño se tira al suelo y mirando a su padre le hacer ademán con la mano de querer acercarse a él. La escena que todos los que estabamos allí presenciabamos fue tan dura, que la propia madre tuvo que romper el hielo colocando al niño en posición de gatear para que pudiera acercarse a su padre.

El niño de rodillas lo intenta, pero todavía es demasiado pequeño para gatear y continua llamando a su padre con la mano, que sigue sin atreverse a acercarse.

A mi se me caía el alma a los pies viendo la escena, estaba paralizado por la situación, pero mi compañero -abogado de la madre- reaccionó, cogió en brazos al niño y se lo acercó a su padre.

¿Quien protege a los niños de los fracasos en la relaciones personales de sus padres? NADIE, son los grandes olvidados. Las mujeres se quejan -con razón- de que hay mucho maltratador. Los hombres se quejan -con razón- de que hay mucha denuncia falsa.

Pero los niños no tienen a quien quejarse.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Presentación con victoria

Que mejor inicio para este blog que un pequeño éxito profesional.

Los profesionales del derecho sabemos que las batallas en las comunidades de propietarios para la instalación de un ascensor, se ganan en su gran mayoria por quienes están a favor.

Así me lo transmitió uno de mis clientes en este asunto, quien en la primera visita al despacho para planteame el asunto, y después de darle mi opinión al respecto, me dijo: "hemos ido a otro abogado antes y nos ha dicho que no había nada que hacer".

A pesar de ello y de que la opinión que les expuse en pro de la impugnación del Acuerdo de la comunidad de propietarios en favor de la instalación del ascensor, tampoco era muy contundente, deciden ir a juicio.

Pues bien, hemos obtenido una sentencia estimatoria de nuestra demanda, con imposición de costas a la comunidad, por lo que de momento el ascensor no se pone. Pero me temo que como los promotores de la instalación lo hagan bien la próxima vez, acabarán consiguiéndolo.